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lunes, 20 de diciembre de 2010

51. Nena, hay que limpiar que viene la chica.


Ikea
Pues sí, en mi casa se limpia antes de que venga la chica a limpiar. Yo he intentando explicarle a mi madre que eso es un sin sentido pero, para qué mentir, jamás en mi vida he conseguido convencer a mi madre de nada.
- Pero nena, ¿qué va a pensar Maru si ve la casa sucia cuando venga? De eso nada. Sólo faltaba que fuera diciendo por ahí que tenemos la casa hecha un desastre. Nadie va a decir eso de nosotros, nunca, ¿me oyes? Nunca. Así que limpia el baño.
- Pero mamá, ¿tú para qué le pagas?
- Para que limpie nena, pero un poco por encima, que tampoco hace falta que llegue aquí y esto parezca una casa de sucios.
- Pero mamá, si yo soy capaz de chupar este suelo y tan traquila.
- Tú porque eres muy liberal, eso pasa. Qué vas a chupar tú el suelo ni nada, te suelto un sopapo como te vea. Chupar el suelo dice, pero ¿qué te crees que somos hippies? (Lo siento hippies del mundo, sois el peor colectivo para mi madre después de los drogatas)
- Ay mamá era un decir...
- Un decir, un decir... Cómo te oiga cualquiera diciendo que chupas el suelo... El suelo no se chupa nena, no se chupa, ni se dice que se chupa si se quiere ser una persona normal. ¿Qué habré echo yo para tener un hija como tú? No lo entiendo. Y te coges esa escoba que está apunto de llegar Maru y quiero que la casa esté impoluta.

Consecuencias del consejo:
Maru es super feliz. Debe de ser la casa más limpia que limpia. Además mi madre no está acostumbrada a que alguien trabaje para ella y para no ser una empresaria explotadora, según llega Maru, le pone un café, y unos bollos, porque mi madre sólo compra bollos el día que viene la chica. Se sienta con ella y se tiran desayunando un rato. Y luego, como no sabe pedirle que se ponga a trabajar, se levanta ella y le dice:
- Maru, tú quédate aquí tranquila que yo tengo muchas cosas que limpiar.
Y Maru se queda tan tranquila, leyendo el periódico mientras mi madre trabaja. A las tres horas, mi madre le paga el sueldo, con una proponilla: "Porque es muy buena persona. Menuda suerte hemos tenido con Maru. Que me puedo dejar dinero en cualquier lado y ella jamás toca nada, que se te mete en casa una aprovechada y a ver qué haces, en cambio la Maru, la dejo tan tranquila" Ajá.
Y luego Maru se queda a comer, porque "Donde comen cuantro comen cinco, y esta gente lo ha pasado muy mal en su país, que se han cruzado un mundo para venir aquí. Además, nena, a los trabajadores hay que tratarlos bien, con sus pagas y sus dietas, porque eso es de gente de ley. Y yo no quiero que vayan diciendo por ahí que me aprovecho de nadie. Pobrecica Maru, con lo sola que está, y sin saber hacer cocido, que me lo dijo el otro día. ¿Nena te puedes creer que en Bolivia no se come cocido? Ni vainas, tampoco comen vainas. Yo le he tratado de enseñar a Maru a cocinarlas, pero claro, con lo del salto cultural, dice que le salen malas. Normal. Si yo tuviera que cocinar..., bueno lo que sea que comen allí, pues me saldrían mal. Aunque vete a saber, porque a mí la cocina se me da muy bien, que con una patata, un hueso y un puerro te hago un  guiso para seis. Así que igual aprendía yo a hacer sus platos. Pero ella, la pobre, no sabe. Así que le he hecho un par de tuppers, para que se lleve a casa y congele. También para una compañera de piso que tiene que es marroquí, las pobres". Lo dicho, Maru es super feliz y, en mi casa, cada vez que viene limpiamos y cocinamos como si viniera el rey. Ya es una más de la familia. No te digo más que le ponemos zapato la noche de Reyes.

Excepciones para utilizarlo:
Futuros hijos míos, que alguien limpie tu casa es un auténtico lujo que la mayoría de la gente no se puede permitir. Si alguna vez podéis contratar a alguien, disfrutad de ello sin tensión. Eso sí, tratádle al menos con la mitad de cariño que nosotros le tenemos a Maru. Y nada de chupar el suelo, que os estoy viendo... Y ésta no es la casa de mi madre, no os vayáis a pillar cualquier cosa.

jueves, 3 de junio de 2010

8. Por si acaso, nena, por si acaso

Tengo mi vida llena de por si acasos. En mi bolso, suelo llevar unos 5 o 6. En mi casa, tengo cientos. El maletero de mi coche podría salvar la vida a una familia en caso de desastre natural. Gracias al consejo de mi madre, siempre tengo un plan B, viajo con herramientas, y bragas extra. Ni siquiera fumo como la gente normal: yo tengo tabaco de "por si acaso" (negro o de liar: por si acaso se me acaba el mío), mecheros escondidos, incluso cerillas, por si acaso no encuentro los mecheros... Una vez tuve un novio por si acaso. No me juzguéis. Es algo educacional.

Cuando utiliza el consejo:
Siempre. Constantemente, y varias veces en cada llamada por teléfono.
Están los típicos:
-Coge una chaqueta por si acaso refresca.
-Coge el paraguas por si acaso llueve.
Luego los de segundo grado, ligeramente aterradores:
-Estaté siempre depilada, por si acaso tienes un accidente.
-Lleva el dinero pegado al cuerpo, por si acaso de atracan.
Y luego están los que sólo mi madre te puede dar:
-No invites a dormir a nadie a casa, por si acaso están metidos en drogas.
El mundo es un lugar terriblemente amenazador para mi madre y con ciertas conexiones que jamás llegaré a entender.

Consecuencias en mí:
Lo dicho, tengo una vida llena de por si acasos y un plan B. También tuvo consecuencias en aquel pobre novio.

Excepciones para utilizarlo:
Ay, va a ser difícil no usarlo. Pero realmente me gustaría no cargar a mi hijos con todos esos miedos y esas bragas de más.