miércoles, 16 de septiembre de 2015

16 de septiembre

Puedo recordar la angustia exacta, no dormir, la espera, el dolor, los nervios, el calor, el olor a enfermedad, una tortilla de patatas pastosa con txaka del hospital y los donuts que nunca jamás podré tomar sin nauseas, llevar las bandejas llenas de vuelta, y el olor a pescado de los pasillos, cientos de azucarillos y galletas María guardadas en el armario y la colonia de Álvarez Gómez que quería taparlo todo, pero no servía.

Puedo recordar que no quería ir al baño porque me parecía terrible que mi padre muriera justo en ese momento, y yo tendría que recordar siempre que estaba meando cuando pasó. Ya ves, que tontería. Me concentraba en las cosas absurdas, circunstanciales, epidérmicas. Puedo recordar que me parecía imposible que mi padre muriera un día de calor, porque no le pegaba y me asusté muchísimo cuando aquella tarde cambió el tiempo. Recuerdo cerrarme la chaqueta con terror y a la vez pensar que estaba perdiendo la cabeza por no beber suficiente agua para no tener que mear, que eso eran chorradas, supersticiones. Puedo recordar el miedo a irme a casa a dormir, y que mi madre estuviera sola si al final pasaba. Y fumar en el balcón de casa durante horas buscando estrellas fugaces a las que pedir milagros, y coches capicúa, y pestañas en las manos , como si a los 32 pudiera creer como con 10 años.

Recuerdo no saber qué decir, ni decirle, de qué hablar en cualquier momento. Recuerdo que todo lo trivial me parecía insultante y lo importante me parecía amenazador. Y ese calor tan intenso que nos salvaba porque era imposible que mi padre muriera un día de sol. Y nosotros con abanicos, que era lo único que podíamos hacer, darle aire. Con cientos de donuts al día, por si en algún momento, le apetecía uno. Celebrar incluso que había comido una esquina. Y luego celebrar tan solo que al menos había tomado una cucharada de batido proteico con cientos de donuts duros en el armario. Ese olor pastoso a glaseado y a Álvarez Gómez.

Recuerdo las caras de pena de los compañeros de pasillo, que no se atreven a mirarte a los ojos, y bajaban la cabeza cuando salíamos de la habitación, corriendo, pidiendo ayuda. Intentaban ser inmunes a la enfermedad, a la muerte. Recuerdo que me jodía ser protagonista, las elegidas para aquella pena, todo aquella lástima me enfermaba. Pensaba en gritarles: "te puedes morir tú antes de un macetazo al salir de aquí. No des nada por sentado". Recuerdo estar muy enfadada. También la cara de los médicos, de las enfermeras, el cariño y esa especie de apoyo moral, esa mirada sincera de no hay solución, hacemos lo que podemos, y sabemos que duele. Y tanto.

El teléfono que sonaba todo el rato, y yo repitiendo las frases aprendidas. Recuerdo ver llorar a un buen amigo de mi padre por mi brusquedad en aquellas sillas amarillas de plástico insultantemente rígidas, incómodas, donde hacía mucho calor. Las cosas son así dije. Dura. Insensible. Y darme cuenta de que estaba sobreviviendo a base de actuar: ahora tengo que decir esto, ahora tengo que ir aquí, ahora tengo que llamar corriendo a un médico porque ha perdido el conocimiento, ahora tengo que aprender qué es un síncope, o cómo funciona la mochila de morfina. Ahora tengo que aprender a mirarle a los ojos y sonreírle. Ahora, tengo que aprender que es mejor que esto acabe por él. Era mucho aprender, pero uno aprende.

Y luego llegó el frío, la tormenta, el cura y los amigos. Recuerdo cerrar las ventanas del pasillo y abrigarme y sentir mucho miedo.

Y aguantarme las ganas de mear, por si acaso. Recuerdo a mi madre y a mi hermana que llegaban a relevarme, y toda la angustia de sus ojos al ver cómo estaba. Y esa especie de locura en la que te das cuenta que está pasando, los lloros de todo el mundo, un murmullo soterrado que te va calando y ese cambio. Ahora sí, y ahora, no. Nunca más.

Y a pesar de toda la angustia, daría lo que fuera porque esta semana fuera aquella semana porque también recuerdo frases, olores, la piel y el aliento. Y la esperanza incluso cuando solo te queda inventarla y hacer como que las normas de la vida, no fueran contigo, como si tuvieras 10 años, porque también a eso se aprende, a fabular. A coger la lástima, las quinielas, las probabilidades y las sentencias y prenderles fuego. A lo único que no se aprende es a no echar de menos. Al menos este año la meteorología se ha portado con una contundente ciclogénesis explosiva porque hoy no es un día normal, como todos los 16 de septiembre que me quedan. Felicidades Rossy.


Twitter: @mama_drama
Facebook: Cómo no ser una drama mamá
Instagram: @amayaascunce


40 comentarios:

  1. Una a veces se siente cerca de otra persona a la que no conoce. Hay días que más cerca. Y días en los que crees que hasta podríais estar abrazadas y llorar un rato. Un abrazo.

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  2. Lo siento y yo dando por saquillo....en fin no sé que decirte porque el día que me toque vivirlo siempre creo que no podré superarlo y que la pena se apoderará de mi de una manera inhumana.

    Muxus

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  3. El año pasado me emocioné con tu texto, como dice Rosanna es increíble lo cerca que te sientes de alguien aun sin conocerle. Este año me vuelves a emocionar, aún más porque hace unos meses viví eso mismo que cuentas. Que sabemos que es muy duro, y apoyamos a los demás cuando les ocurre, pero no se parece ni de lejos a la sensación real cuando te toca. Un abrazo fuerte Amaya, hoy 16 y mañana 17, y el 18, y todos los días porque se echa de menos igual. Fuerza tambiėn para tu madre y hermana.

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  4. Un abrazo fuerte. A ti, a tu hermana, y sobre todo, a la drama mamá. Nunca olvidéis que no sabía reciclar.
    Ahora estoy en el otro bando. En el bando que a veces pauta la morfina... en el bando que tiene que decir que "no se puede hacer más". Yo todavía no hablo. Solo acompaño para saber cómo se dice. Cómo se tratan esas situaciones. Me dicen que aprenderé a decirlo. Pero que lo que nunca debería hacer es aprender a acostumbrarme.

    Lo dicho... muchos abrazos.

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  5. Mi día es el 28 de diciembre, ya han pasado 10. Y yo no estaba con él, fue de repente, no pude despedirme.
    Un abrazo fuerte. Mi padre tampoco reciclaba, ni un poquito.

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  6. Y aunque pasen mil años , esas sensaciones siempre estarán ahí, todo se suaviza, pero no se olvida. Yo, a todos esos miedos , añadiría esa sensación de haberte comido una piedra, aunque no hayas comido ni la esquina del donuts, y tenerla en la boca del estomago constantemente, como si fuera imposible digerirlo..... Afortunadamente , todos, al final nos quedamos con los buenos momentos vividos, y es lo que tenemos que hacer, recordar lo bueno, y olvidar esas largas horas de hospital , de lo contrarío sería imposible seguir viviendo.
    Un beso.
    Un beso

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  7. 4 de julio.
    Yo nunca podré describirlo como tú, pero comparto tu dolor.
    El mío se llama 4 de julio.

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  8. Dios mío, me has dejado hecha polvo. Estoy en una edad en la que temo cuando llegue ese momento, que cada vez, lógicamente está más cerca. Y yo estoy aquí tan lejos,en Viena. Me da miedo.
    Es curioso, pero hoy sois dos las bloggers que habéis escrito sobre la muerte de vuestros padres, que acontecieron tal día como hoy.
    Abrazos y muchos ánimos. Qué difícil es vivir.

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  9. Cómo te entiendo!!! Perdí al mío en Diciembre, de repente y lo llevo fatal. Hoy he leío en el blog de Eva(opiniones incorrectas) una entrada a su padre y ahora esto y me he quedado tocadísima. Un abrazo y el mío tampoco reciclaba.
    Un beso guapa, yo he cogido asco a los dulces navideños por lo mismo que tú a los donuts.

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  10. Mi padre murió un 3 de julio mientras yo estaba en la bañera. No pude despedirme, los dos últimos días ni siquiera podíamos entrar en la habitación sin llorar,,, Yo tampoco sé explicarlo como tú, pero siento lo mismo. Raramente recuerdo lo que sueño y son pocas las veces que sueño con mi padre, pero me gusta soñarle porque asi puedo volver a estar con él. Un abrazo y felices sueños.

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  11. No te lo vas a creer, pero esta tarde me he acordado de tu 16 de septiembre del año pasado. De cómo me sentí tan cerca de una persona que no conozco, de como pusiste tus palabras en mi dolor. Si supieras la fama que tengo de desmemoriada sabrías hasta que punto me ha tenido que llegar para que, en algún lugar de mi inconsciente, se quedase esa fecha cómo un interruptor que enciende un recuerdo. Gracias, porque escucharte es como escucharme a mi misma.

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  12. Como hace un año te envío un fuerte beso y abrazo

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  13. Un beso muy grande, Amaya. Poco más se puede decir.

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  14. Yo perdí a mi padre en enero y a mi madre hace ocho años, así que te comprendo bien... :(
    Un abrazo grande.

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  15. Yo no estuve, porque no oí el teléfono a tiempo.

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  16. Yo recuerdo cuando leí tu entrada donde nos contabas que tu dramamamá no creía en curanderos, pero habíais acabado consultando uno, y recuerdo cómo lloré cuando nos contaste que todo había terminado. Y la penita de ver que te publicaban libro y tu no-dramapapá no lo podría ver en persona (no sé si en espíritu, ojalá).

    Recuerdo estas cosas, cuando todavía no conocía tu nombre y simplemente eras La Nena.

    Nunca nunca NUNCA se dejan de echar de menos, pero con los años el trago se pasa diferente.

    Un abrazo muy grande, guapísima.


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  17. No sabes cuánto te comprendo. Yo le cerré los ojos a mi padre, el último aire que le quedaba lo expiró cuando lo abracé, fue una sensación muy extraña, aún me parece escucharlo.
    Con mi madre no tuve la misma suerte, ella falleció mientras intentaban reanimarla tras una operación a vida o muerte. Recuerdo que cuando entré a verla, le pasé la mano por los cabellos y pensé que estaba arreglada de peluquería como a ella le gustaba. Son cosas absurdas que vienen a la mente en momentos dolorosos.
    Nunca se acostumbra una a la falta de los padres, aunque se reconozca que es ley de vida que algún día nos tengan que faltar.
    Un abrazo.

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  18. Muy bien explicado, los detalles y olores, yo también lo recuerdo como si no hubieran pasado siete años, y también daría lo que fuera por volver a ese infierno solo por tocarla y abrazarla un instante más. Mi día es el 9 de marzo y, en mi caso fue mi dramamama. En ocasiones, cuento te leo en ocasiones me la traes de vuelta, así que muchas gracias.

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  19. podria haberlo escrito yo, tambien fue el 16 de septiembre y aunque no hacia calor tambien pensaba que no podia morirse un dia de sol..... esa noche llovio......

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  20. podria haberlo escrito yo, tambien fue el 16 de septiembre y aunque no hacia calor tambien pensaba que no podia morirse un dia de sol..... esa noche llovio......

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  21. Bueno... A mí me pasó más como a Lola. Murió estando mi madre y yo con él y mi primer recuerdo es abrazar a mi madre y pensar que por fin el pobrecillo había dejado de sufrir...

    Sin embargo, yo nunca recuerdo el día que murió. De hecho, creo que lo recuerdo casi siempre ya a última hora del día ¡que es cuando pasó! Yo siempre me acuerdo del día de su cumpleaños. Ese día es cuando lo escribo, lo comparto y me alegro. Prefiero recordar las cosas alegres y que morir sólo es dar un nuevo paso en la rueda de la vida :)

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  22. He vivido algo similar, pero en 1 de abril y con Heno de Pravia, la gama entera... pues en la UVI nos pidieron body milk y colonia frescos para hidratar y refrescar... y ahora también me apetece vomitar.

    Besos <3

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  23. Hola Amaya. Mi día es el 22 de Diciembre, pronto hará 9 años. No lo olvido nunca, duele menos pero siempre hay esa angustia. Lloro cada vez que me cruzo con la ambulancia G68 por la carretera que va a mi pueblo Es en la que no fue mi padre por la desidia de unos médicos que ese día no querían correr. ante la impotencia de los técnicos de la ambulancia y la nuestra. Es el mismo día en el que hay gente muy feliz porque les ha tocado la lotería. Es ese maldito día en el que la vida continua y no se para. Por mas que yo quisiera.
    Y siento decirte que nací un 16 de Septiembre.
    Un abrazo para ti, tu hermana y tu maravillosa dramamama.

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  24. El 16 de Septiembre lloré sin razón con una tristeza conocida pero sin saber porqué; el cumpleaños de mi Mami es el 27 recién y mi peor dia el 14 de Agosto..
    Me quedó grabado en el corazón al saber k hay en algún lugar alguien que entiende lo es vivir con este dolor, k no mejora. Se sobrelleva..
    Hoy entró y se el porqué!!!
    Abrazos y apapachos desde Argentina. También pas la drama mamá k me recuerda a la mía..

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  25. Mi día es el 30 de abril :( Solo quien ha pasado por esto sabe al 100% lo que se siente. Esa mezcla de olores, sonidos, sensaciones que nunca jamás se borrarán de nuestra mente.........
    Un abrazo

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  26. El enfado porque el mundo no se para y tu no quieres seguir sin él y el frío que genera el miedo aunque haga 40 grados y el "ahora qué?" Y las frases hechas y el llanto contenido, la compostura forzada y la seguridad de que el día después el mundo seguirá girando y no hay forma de que tu lo pares.
    Un beso enorme Amaya
    Lou

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  27. Sólo darte un abrazo virtual y decirte que estas frases me han hecho llorar y sentir escalofríos:
    "Y esa especie de locura en la que te das cuenta que está pasando, los lloros de todo el mundo, un murmullo soterrado que te va calando y ese cambio. Ahora sí, y ahora, no. Nunca más"
    Como han dicho por arriba, es increíble como con tus palabras nos haces estar tan cerca de ti a pesar de no haberte visto nunca.

    Y sí, estoy en la edad en que empiezas a pensar que llegará un día en que te toque estar ahí... y será duro, mucho...

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  28. Sentí mucho este post. No quiero ni pensar en qué haría yo en tu lugar. Terrible.

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  29. Mi padre se fue un 14 de octubre de hace 14 años. Sólo. En plena calle. Sin familia y sin amigos. Lo había perdido todo. Arruinado por el alcohol y el juego. Aunque hacía años que yo no tenía padre, me sigo acordando de él cada 14 de octubre y en muchas otras ocasiones, la mayor parte de las veces son recuerdos nada agradables. Aunque te pueda sonar extraño, envidio tu despedida y tu 16 de septiembre.

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  30. Gracias por compartir estos detalles de aquellos duros momentos, nos acerca, muestra tu dolor humano porque no fue fácil, no es fácil...

    Abrazo largo.

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  31. Joder, me has dejado un nudo en la gargante. Afortunadamente no he pasado por eso, pero no quiero ni imaginar lo terrible que debe ser. Yo adoro a mi padre y el año pasado, el Día de Todos los Santos, mientras él limpiaba a mi lado la tumba de mis abuelos me puse a llorar, pensando en que algún día sería yo la que haría eso y todo mi mundo se derrumbó. Ahora mientras escribo se derrumba de nuevo.
    Mucha fuerza

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  32. Nacemos para morir. Aprender... aprender... todo lo demás son agregados superfluos (valga la redundancia).
    Gracias por llevarme a mis propios recuerdos (aprendizajes).

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  33. Nacemos para morir. Aprender... aprender... todo lo demás son agregados superfluos (valga la redundancia).
    Gracias por llevarme a mis propios recuerdos (aprendizajes).

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  34. Me has dejado tocada. Ojalá hubieras publicado algo después para pasar el trago.

    Animo

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  35. Tu 16 de septiembre es mi 10 de diciembre,...a las 20:40 moría mi abuela rodeada (gracias a Dios...) de todos nosotros. Y yo lo que más recuerdo de ese día, es su mirada de amor profundo hacia mi hijo pequeño, que entonces tenía 7 meses. Y vuelvo a dar gracias a Dios por haberlo llevado esa mañana. Y por haberla visto tan feliz aunque solo fuera ese minuto...

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