lunes, 21 de marzo de 2011

69. Que no te lo tenga que repetir.

Urbezaragoza.com
Un clásico reeditado año tras año durante toda mi vida, incluido ayer. Ayer mi madre me dijo:
- Haz el favor de comer más lentejas que se te ve en la cara que te falta hierro. Que no te lo tenga que repetir.
El mundo entero funcionaría mejor si alguien hiciera caso a las madres, porque qué análisis de sangre, ni qué anemia, si tu madre es capaz de mirarte a los ojos y saber qué andas justa de hierro. Tal cual. Y da igual lo que tú discutas, mejor, que no te lo tenga que repetir. Y sobre todo, que no se le ocurra a un médico discutírselo. Inconsciente:
- Pero qué sabrá usted, conoceré a mi hija o no, que la he parido yo. ¡A estas alturas! Que tiene la piel agrietada y se le pone pelo de escoba. ¡Mírela! ¡La pinta de enferma que tiene! (Yo miraba al médico con pena, por él, no por mí) Y esa pelo de escoba (ahí, insistiendo) desde hace 10 años, es anemia. Que yo vengo al médico porque hay que venir a por la receta, pero yo ya le hubiera dado las ampollas ayer, y me pone también un poco de calcio, que le he visto las uñas muy raras, como arrugadas, y mejor prevenir que curar.
Y el médico y sus 10 años de carrera, se quedaban allí, con cara de depresión y acordándose de su madre, aunque puede que de la mía, también.

Cuándo utilizaba el consejo:
En miles de situaciones, las proféticas, y las que no.
- Ponte a estudiar, que mañana te van a preguntar los ríos.
- Voy, mami que termine un segundo estos dibujos y ahora mismo.
- Nena, que te voy a preguntar luego la lección y vamos a tener un disgusto. Y ya sabes que los disgustos te sientan mal porque a mí me sientan peor.
- Pero si ya me la sé.- ahí, en plan rebelde.
- Mira, saberse, me sé yo los reyes Godos, que 40 años después, todavía me acuerdo, que si quieres te los digo del tirón. Entonces, sí que estudiábamos. Tú lo que haces es imaginar que te sabes las cosas, que luego andas diciendo que el Ebro pasa por Sevilla, como en el último control, que me lo dijo la maestra.
- Y a mí de qué me sirve saber por dónde pasa el Ebro…- tú notas que dices esto y según las palabras pasan por tu boca, se debilitan hasta casi desaparecer, que cuando llegas a decir “Ebro”, tu voz ya es un hilito y sabes que la muerte puede andar cerca. Es la típica frase que nunca, nunca, nunca hay que decirle a una drama mamá, a no ser que como niña tengas algún tipo de interés especial en conocer y vivir de cerca el apocalipsis. Es una cosa que se aprende rápido, te la juegas una vez, dos si eres muy suicida. Hubo una vez un niña que la dijo tres veces y se fue interna.
- ¡A mí no me hables así que soy tu madre! Habrase visto, la niña, que para qué necesita saber por dónde pasa el Ebro, pues para que te enteres exactamente dónde has caído cuando te lance al río con esa tele detrás de ti. Así podrás poner cara de mira: “Estoy en el Ebro y esta es la tele que nunca más voy a ver por haberle contestado mal a mi madre”, que es la cara que se te va quedar a ti, respondona. Te pones a estudiar ahora mismo y como no te lo sepas de corrido en una hora, te enteras dónde está el Ebro, pero bien. Y ¡que no te lo tenga que repetir!
Si se te ocurría levantar los ojos del suelo, no digo ya hablar, no, solo con cruzar los ojos con los suyos en ese momento, quedabas fulminada y te convertías en una niña de piedra para siempre jamás. Yo nunca miré, por eso no soy de piedra.

Consecuencias del consejo:

Si alguien, cualquiera, un profesor, un cliente, la cajera del súper me dice “¿Te lo repito?”, yo me descompongo. “Que no me lo repita, que no me lo repita. El mundo se contraerá sobre sí mismo, luego explotará y, encima, mi madre se enterará que han tenido que repetírmelo”.
Segunda consecuencia, tengo la típica cara de “me entero de todo”. Eso no significa que me entere de nada, así que llego a situaciones curiosas, por ejemplo, no me enteré durante meses para qué servía aquel vaso que nos daban el cole, y por no preguntar, jamás tomé calcio… Si en el fondo mi madre lo sabía, ya decía ella que me veía las uñas como arrugadas.
Tercera consecuencia: "El Ebro nace en Cantabria y pasa por Castilla y León, La Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña". 20 años después.

Excepciones para utilizarlo:
No quiero decir esta frase, de verdad que me daba terror. Futuros hijos míos, sed libres y probad a decirlo. Me han contado que funciona así:
- ¿Le importaría repetírmelo?
¡Uy que mal cuerpo! De verdad, me descompongo solo con escribirlo.

31 comentarios:

  1. ME encanta!
    GRACIAS por tener una madre así y hacernos pasar tan buenos momentos...

    ResponderEliminar
  2. jajajaja.... genial nena

    ResponderEliminar
  3. Ja, ja, no se si eres genial tú o tu madre.

    A mi me soltaban eso de : "Ahora son los pájaros los que se tiran a las escopetas"

    :D

    ResponderEliminar
  4. Este era uno de los favoritos de mi madre. Qué digo era. ES. Y uno de los míos. Pero porque mi hija mayor padece sordera selectiva y como no le repitas las cosas dos veces vas lista. Y es un coñazo, yo odio repetirlo todo. Pero a ella... le tira del pie, francamente. La pequeña directamente me ignora y va a su rollo. A esa se lo puedes repetir las veces que quiera, que todas pasará de tu culo.

    Y claro, pues una se tiene que convertir sí o sí en una drama mamá.

    ResponderEliminar
  5. Esa es la frase favorita de tooooodas las madres, dramas o no... ¿qué no? Yo la repito millones de veces a la semana... por cosas diferentes!

    ResponderEliminar
  6. Esa frase o: "Es la última vez que te lo repito"... eran completamente odiosas.
    Yo siempre pensaba: "¿última? pero si es la primera vez que me lo dices..." jeje
    y Después: "Eso, eso... ojalá sea de verdad la última vez que me lo dices..."
    Pero no lo era. jajaja

    ResponderEliminar
  7. ummm... veo que este consejo debería estar en: Madres españolas en general, todas.

    ResponderEliminar
  8. y las madres brasileñas tambien, nena! Y yo (terrible) repito a mis hijos...

    ResponderEliminar
  9. A la primera siempre, no sé porque pero cuando lo repiten, las cosas empeoran.

    Un beso

    ResponderEliminar
  10. bueno, ese es uno de mis prefes... mi madre me lo decía a todas horas y yo abuso de él con mi hijo, de casi cinco años (soy una adelantada en todo)...

    ese y lo de "a mí no me hables así que soy tu madre".. y el enano va el otro día y me dice, en plan megatierno... "pero mami, es que yo soy tu hijo". Y le tuve que pedir perdón, claro, porque la que había hablado mal era yo y él tenía toditita la razón. SErá que soy una mamá drama un tanto rara, una mamá-drama del manual-alternativo de autoayuda para las neo-mamás-drama, o sea, de Carlos González, directamente te lo digo jajajajaja

    besos

    ResponderEliminar
  11. ¡Jajaja!. A este paso nos vas a traumatizar a todas, cada vez me veo más drama-mamá. Y más no-drama-papa-alucinado, que cada vez que me oye reírme pone unas caras...

    ResponderEliminar
  12. Al "que no te lo tenga que repetir", le sigue (a día de hoy, sí) siempre el "tú es que estás sorda o tonta, pero no me lo explico"...

    En mi caso: El río Duero nace en los Picos de Urbion, pasa por Soria, Toro y Zamora y desemboca en el Océano Atlántico por Oporto...
    "Hija y por Aranda de Duero, por Aranda también pasa, ¿o es que no lo has visto? Que no es más importante Toro que Aranda, ya te lo digo yo..."

    ResponderEliminar
  13. En éste caso tengo que agradecerle a mi madre no haberlo usado, o yo al menos no lo recuerdo. En cualquier caso, mi madre tenía un comodín que usaba para todo "Ay hija, que pesada eres..." Ese también crea sus traumas, te lo aseguro... :-)

    ResponderEliminar
  14. Me encanta como escribes, pero que risas, ..., llevo 2 horas leyendo tu blog, lo acabo de descubrir, ENHORABUENA.
    Por favor, te voy a dar pie a otro, si me lo permites, aunque me parece que tienes frases para rato, si alguna se me ha quedado clavadita, clavadita, es la de.....Tu sabras lo que tienes que hacer !!!!, jod....r .... Sigo imaginando la pelea entre mi yo angelito bueno y mi yo angelito malo ante la inminente decision que tenia que tomar y a la que mi madre con esa frase acompañada de una "indiferencia fingida" hacia que mis yos se debatieses a vida o muerte.

    ResponderEliminar
  15. Leyendo este capítulo creo que me voy a incluir en el calificativo de drama-mamá!
    Si es que lo digo a menudo!!! vamos... que lo digo constantemente, pero es que, entre que a la mayor la operaron de los oídos y al principio no oía bien (ahora se hace la sorda más bien...) y que la peque va a su bola y no me hace ni caso... :-S bffffffffffffffff
    Creo que voy a agenciarme un papelito y un boli y hacer una crucecita cada vez que lo diga (miedo me da el resultado al final del día...)
    Ya os contaré... ^^

    ResponderEliminar
  16. ¡El calcio y el hierro! Mi madre también tenía (últimamente parece que se le ha olvidado) obsesión con esos dos elementos y también me miraba los ojos y las uñas... lo primero lo entiendo, porque desde que tengo uso de razón odio las legumbres y evito comerlas siempre que puedo; pero lo segundo, con lo que me atiborraba de leche, yogures y queso, pues no. "A ver esas uñas"; y yo aterrada, de hecho desarrollé la costumbre de cerrar los puños para esconderlas.

    Genial entrada, como siempre.

    ResponderEliminar
  17. A mí mi madre me llevó al médico con 22 años "porque estás muy delgada y tienen que hacerte unos análisis" (1.60 y 50 kg, vamos, al borde de la muerte por inanición). Grandísimo aquel momento de discusión con mi madre empeñada en que tenía anemia y en que si los análisis no lo decían era porque no estaban bien, ella erre que erre como Paco Martínez Soria. Respuesta del médico, en modo House y ya aburrido del toma y daca: "Señora, su hija está perfectamente y si come bien y no engorda mejor para ella. Pero si aun así a usted no le sirve y quiere que esté más gorda, déle más grasa si usted se queda más tranquila". Ni que decir tiene que mi madre salió de allí indignadísima. En el fondo convencida, pero indignada igualmente.

    ResponderEliminar
  18. Y aunque se repitiera mil veces el consejo o la orden y al final pasara lo que se vaticinaba, la otra frase era: ¡te lo dije!

    ResponderEliminar
  19. Al "que no te lo tenga que decir dos veces" yo le añadiría otra frasecita dramamamá que le va al pelo: "como tenga que ir yo te vas a enterar".

    Otro post genial!

    ResponderEliminar
  20. Hubo una vez un niña que la dijo tres veces y se fue interna.... JAJJAJAJA!!! Casi me meo!!

    A mi me lo han dicho mucho, y lo peor es que se lo digo yo a mi niño mayor, que tiene un defecto muy grande ... ES QUE NO ESCUCHA!!!!

    Una frase que también le digo, y esa es de propia cosecha ( hay que mama drama me siento ahora mismo) es:

    Me has oído o vamos al médico a que te mire las orejas??

    Y mi pobre niño, que le tiene pavor al pediatra hace que si con la cabeza, aunque sigue sin escuchar el cabroncete.

    ResponderEliminar
  21. Tienes un premio en mi blog guapa, pasa a recogerlo cuando quieras!
    Besos!

    ResponderEliminar
  22. El problema contigo es que tus post son tan buenos y tan reales que no sé ya que comentarte pero leer te leo siempre y qué bien lo paso
    Besos

    ResponderEliminar
  23. Basta que la mía me vea estornudar para que:

    A) Sea un ataque de alergia crónica (si es primavera-verano)

    B) Sea un "trancazo" de aúpa (si es otoño-invierno)

    El trauma que tengo es con la alergia. Basta con que ella empiece con él "Huuuuuyyyy qué alergia tienes ¿nooo? ¡Pero si tienes la nariz como un pimiento! Hijo, ¿te has tomado la pastilla? ¡Huy qué mal estaaaaaaaaaaaaaas! Esa alergia no se te quita" para que a mí me entre un ataque de alergia apocalíptico en toda regla. Es como si sus palabras provocaran el brote de alergia bestial que sólo ella cree que tengo. Conclusión: llevo varias primaveras automedicándome a base de antihistamínicos para evitar este tipo de situaciones.

    ResponderEliminar
  24. Yo creo que esta es de las que no puedes evitar repetirle a tus hijos, porque esto de la "sordera selectiva" que decía alguien viene con las nuevas generaciones.
    De hecho, cuando mi hija tenía unos cinco años la llevé al otorrino porque no sabía si pasaba de mi o es que de verdad no me oía. El médico confirmó mis peores temores: la niña pasaba, y sigue pasando, olimpicamente de nosotros.
    La verdad es que yo esta frase la repito casi cada día pero no la digo a la primera, ¡sino a la quinta! cuando ya estoy a punto de parecer un disco rayado. No te preocupes, ahora saben que no les vamos a mandar internos a ningún sitio y replican hasta la saciedad (por lo menos mi hija mayor que tiene 12 años)

    ResponderEliminar
  25. Mi frase es "DOS MINUTOS, TIENES DOS MINUTOS!!!", soy una dramamá. Con decirte que un día mi hijo de 4 años cuando le pedí que recogiera el cuarto "YA" me contestó "tengo dos minutos, mamá?" y mi respuesta fue "UNO Y MEDIO, ACABAS DE PERDER 30 SEGUNDOS PREGUNTANDO" El pobre me miró con una carilla... También es sordo selectivo, pero por no escucharme a mi es capaz de hacer todo a la segunda, como muuuuucho a la tercera. Es que te leo y me veo y tengo 37 años...

    Me queda el consuelo de saber que tu mal no has salido... jajajajaj....

    Ruth

    ResponderEliminar
  26. Esas frases dejan secuelas. A mi también me pasa.

    ResponderEliminar
  27. Que descubrimiento mas maravilloso!!Creo que me lo he leído casi de pe a pa! Mi mama no era una drama-mama, pero tengo una abuela que cumple el perfil al dedillo. No pienso perderme ningún consejo!!
    Gracias por las risas!!!

    ResponderEliminar
  28. ¡Ay! Acabo de descubrir tu blog y ya tienes otra adicta, ja,ja,ja. Es que no he parado de reirme.
    Y eso que me he leido solo tres post.
    Creo que hoy no cenan, ¡me los voy a leer todos!

    ResponderEliminar
  29. Lo de las gambas transparentes y que todo sabe igual es una verdad como un templo...Y sí, da un poquito de asco la gelatina del cerdo.

    Besos, estupendo como siempre...

    ResponderEliminar
  30. Me encanta tu blog, lo acabo de descubrir y yo tengo una madre tal cuál, no sé si por su indefinible procedencia: manchega, ni del sur ni del norte, con un acento entre andaluz y madrileño, y unas aseveraciones igualicas a las de la tuya.

    Dos ejemplos: a los 14 años me torcí el tobillo (qué dramón!) y cuando llegué a casa me soltó una colleja, al replicarla el por qué, me contestó que por ser tan estúpida como para torcerme un tobillo, que sólo yo podía ser tan torpe... (encima de dolorida, apaleada). Afortunadamente (toco madera) no me hice nada más grave, pero igualmente "la iba a matar a disgustos"...

    Segundo ejemplo más cercano: cuando me he quedado embarazada por segunda vez (de manera algo imprevista, la verdad...) y les hice partícipe de la noticia lo primero que me soltó: "Pero no estábas tomando algo?" (le faltó añadir: So inconsciente). En fin.... lo de mi madre es un mundo aparte... también.

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...